miércoles, 6 de agosto de 2014

Protectores de la Tierra

No veo la hora en la que el hombre deje de hincar su rodilla ante los poderes de los que nos han hecho creer que están por encima del hombre. Ángeles y demonios pueblan nuestra tierra y libran sus batallas trayendo destrucción a todos los hogares ajenos a la Gran Contienda. Y resignados agachamos la cabeza y tapamos los ojos de nuestros hijos para que no vean la tierra que no van a heredar. Esperamos a que dos extraños salidos de los confines del universo acaben de desangrarse, de que combatan por los siglos de los siglos, pisoteen nuestros cultivos, arrasen nuestras casas y aúllen cánticos de guerra santa en los que proclaman servir a un Dios al que nunca hemos visto sudar.

Si Dios nos concedió Terra para que conviviéramos, ¿por qué permitimos que el cielo y el infierno nos invada para librar su guerra? ¿Por qué apartamos la mirada?

Porque nos han hecho creer que nosotros somos el error de esta tierra. Porque nos han metido en la cabeza que nosotros somos los pecadores por usar nuestro ingenio para sobrevivir. Porque a ti, hombre, te han marcado como ganado para servir a una Iglesia que no predica con un dios que no es humano. Porque a ti, mujer, te han considerado solo como un objeto para que del fruto de tu vientre salgan los futuros esclavos de la Iglesia. Porque nos han hecho vivir en la ignorancia cegándonos con las alas blancas de sus falsos ángeles. Porque nos han hecho arrodillarnos ante estatuas y falsos ídolos cuando los verdaderos héroes conviven entre nosotros, alimentando a algún mendigo o enseñando leer a un niño.

Y ahora, cuando llega la hora del Juicio, del extermino ¿vamos a apartar la mirada?

Apartamos la mirada y nos sometemos porque nos han hecho creer toda nuestra vida que somos un error. Un mal a extinguir. El cáncer del perfecto engranaje de una creación que no está pensada para nadie.

Vamos a demostrar que los hombres saben lo que significa ser verdaderamente Dios. Sacrificio y compasión.

No somos un error, no somos una plaga, solo somos gente descarriada a la que siempre le han dicho que necesitan ser liderados, pero que solo necesitan que les perdonen y que les enseñen. O al menos, que nos dejen aprender.

Pues si nuestro dios ordena nuestro exterminio nosotros empuñaremos el arma que nos dio para luchar: el libre albedrío.

Nosotros, hombres y mujeres, en el día de hoy, hacemos alarde de nuestro libre albedrío y decidimos en el día de hoy, levantarnos en esta tierra marchita y luchar como hombres y mujeres libres.

Somos madres, padres, hijos, guerreros, esclavos, artesanos, forjadores, músicos, artistas, prostitutas, asesinos, desgraciados, hambrientos, miserables, burgueses, ricos,  negros, blancos, amarillos. Somos un ejército de almas cuya única unión es la sangre que nos hace humanos y el estandarte del haber elegido luchar por decisión propia.

Somos los protectores de la tierra.

Y hoy plantamos cara a la tiranía del cielo y el infierno.

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